Héctor Matías

Tu equipo usa ChatGPT como un juguete (y te cuesta dinero)

Estrategia Productividad ChatGPT

Mira tu cuenta de resultados. Busca los cargos de OpenAI o Anthropic. Ahora levántate y mira las pantallas de tu equipo.


¿Qué ves?


Probablemente a alguien pidiendo a ChatGPT que “reescriba este correo para que suene más amable” o que “resuma este PDF” que le da pereza leer.


Seamos honestos: eso no es productividad. Es pereza digitalizada.


Si estás pagando licencias para esto, estás tirando el dinero. Estás usando una calculadora científica para sumar 2+2.


La diferencia entre “jugar” y “automatizar”

El problema no es la IA. El problema es que tratamos a ChatGPT como a un becario sabelotodo en lugar de como a un procesador lógico.


Jugar es abrir el chat y escribir lo primero que se te pasa por la cabeza. Es improvisar. Trabajar es ingeniería de procesos.


Cuando tu equipo “chatea” con la IA, obtienen resultados inconsistentes. Un día sale bien, otro día alucina. Eso no es escalable. Para que la IA sea una herramienta de negocio, necesitas predecibilidad. Y la predecibilidad no nace de la “magia” del modelo, nace de la rigidez de tus instrucciones.


El error de no tener una biblioteca de Prompts

He visto empresas que facturan millones y operan como amateurs en este aspecto.


Tienes a cinco personas en marketing. Las cinco usan ChatGPT. Pero cada una escribe sus prompts desde cero cada mañana.


Es un desperdicio absurdo de tiempo mental.


Si no tienes una Biblioteca de System Prompts compartida, no tienes un sistema. Cada tarea recurrente (crear un post, analizar una métrica, redactar una respuesta de soporte) debería tener un prompt validado, probado y almacenado.


Si dejas que tu equipo improvise los prompts, estás dejando la calidad de tu output al azar.


Caso real: De 4 horas a 15 minutos

Déjame darte un ejemplo real de una consultoría reciente. Departamento de Marketing. Tarea: crear informes de tendencias semanales.


Antes (El método “Juguete”): El empleado copiaba y pegaba enlaces aleatorios en ChatGPT y le decía: “Hazme un artículo chulo sobre esto”. Resultado: Textos genéricos, llenos de palabras vacías como “revolucionario” y sin valor real. Tiempo total editando el desastre: 4 horas.


Después (El método Héctor Matías): Dejamos de pedir “magia”. Estructuramos los datos. Creamos un prompt maestro que exigía:

  1. Lectura de datos crudos (CSV).
  2. Extracción de 3 patrones numéricos específicos.
  3. Redacción en un tono definido por una guía de estilo (nada de adjetivos rimbombantes).
  4. Formato JSON listo para subir al CMS.

Resultado: 15 minutos.


La IA no se inventó nada. Solo procesó datos bajo reglas estrictas. Eso es una herramienta.


Conclusión: La IA sin metodología es solo un chat caro

Puedes comprar la herramienta más potente del mundo, pero si tu equipo no sabe usarla, solo tienes un juguete caro.


Deja de buscar el “prompt secreto” en Google. Empieza a documentar tus procesos y a traducirlos a instrucciones lógicas.


La IA no viene a salvarte por arte de magia. Viene a amplificar lo que ya eres. Si eres desordenado, amplificará tu caos. Si eres metódico, te hará imparable.

¿Tu equipo necesita dejar de jugar y empezar a facturar?

No vendo trucos. Enseño sistemas de implementación de IA para empresas que valoran su tiempo.

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